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16 de enero de 2011

El hotel hecho de basura

Hace un par de meses se pudo apreciar en Roma un hotel hecho integramente con basura, basura recogida de las playas europeas. Esta iniciativa del Proyecto Corona Save The Beach llega a Madrid con el fin de concienciar sobre el lamentable estado de las playas y el daño generado por la contaminación.
El establecimiento se encuentra fabricado con doce toneladas (¡¡¡¡¡12 TONELADAS!!!!!) de basura que se quitaron de las playas europeas. Esta basura la utilizó el artista alemán HA Schult para construir este hotel que, entre el 19 y el 23 de enero, se instalará en la Plaza de Callao de la capital española.
De este modo, los interesados en visitar el lugar podrán hacerlo esos días entre las 11 y las 19. Además, diez personas podrán alojarse allí cada noche y, para hacerlo, la gente podrá realizar su reserva a través de la web oficial y el proyecto también sorteará habitaciones dobles a través de su página de Facebook.
Si bien los huéspedes no contarán con los servicios y las comodidades de un hotel de lujo, el establecimiento hecho de basura busca que el público se lleve otra cosa de allí: una experiencia diferente y el compromiso de cuidar las playas.



Lampara colgante PH5

La lampara colgante PH5 fue diseñada en 1925 por el diseñador danés Poul Henningsten. Esta lápmpara se sigue produciendo en la fábrica de Louis Poulsen en Copenhage, Dinamarca.
Henningsten era un ávido portavoz de la integración de los artistas de la industria manufacturera. Realizó importantes contribuciones al diseño escandinavo y la lámpara PH5 es el símbolo de ellas. 
La PH5 era una de las series que pretendían propocionar luz suave y difusa a los interiores daneses "contemporáneos".




Botella Coca-Cola

El cristalero sueco Alex Samuelson ganó el concurso de diseño de la botella Coca- Cola en 1916, posiblemente el envase con más éxito de la historia. Como respuesta al encargo de producir alfo que se pudiera reconocer en la oscuridad, Samuelson se inspiró en los contornos y la forma de las hojas de coca y las nueces de kola. COn la intención de aumentar su credibilidad como arquitecto del sueño "americano" Raymond Loewy en ocasiones hacía creer a los diseñadores que el diseño de la botella de Coca-Cola era suyo.

Clip

Algunos creen que fueron los bizantinos los que lo crearon. Estaban hechos de bronce así que eran muy caros de producir por lo que únicamente se usaba para organizar documentos imperiales.
La primera patente para algo similar a un clip fue concedida al estadounidense Samuel B. Fay en 1867. fue diseñado para sujetar etiquetas textiles, pero también fue comercializado como clip. En 1877 su compatriota Erlman J. Wright patentó el primer objeto explicitamente para sujetar papeles, similar a los modelos actuales.

Los primeros clips hechos de alambre retorcido nunca fueron esbozados, pero sin duda fueron producidos por The Gem Manufacturing Company en la década de 1890.

Johan Vaaler, era un empleado en una oficina de patentes de Noruega y a menudo se le ha atribuido el diseño del clip para papel, citado frecuentemente como un diseño perfecto, ya que es útil, elegante y barato. Pero el no sabía que la empresa inglesa Gem Mufacturing ya fabricaba clips antes de que naciera.
Su ingenuidad se debe a que la oficina de patentes era algo incompleta, por ese motivo en 1899 se fue a Alemania a patentarlo y 2 años más tarde, en 1901, a EEUU. De esta manera se aseguró su reputación como como inventor de este icono global de la organización: durante la ocupación nazi, los noruegos llevaban clips en las solapas como símbolo de unidad nacional.

Silla Barcelona

La silla Barcelona (modelo MR90) es una obra clásica del diseño de mobiliario moderno del siglo XX, realizada por el arquitecto Ludwig Mies van der Rohe. Este creó la silla, junto a la otomana y la mesa auxiliar a juego, para el pabellón alemán en la exposición internacional de Barcelona del año 1929. Las sillas eran tan magníficas que se utilizaron como tronos para los reyes de España cuando visitaron el pabellón de Barcelona.

La estructura del mobiliario estaba realizada originalmente en acero inoxidable pulido, mientras que las superficies del asiento y el respaldo fueron hechas de cuero de piel de cerdo. Más tarde, en 1950 se harían ajustes al diseño para producirlo en masa.

Las proporciones armoniosas y la forma elegante convirtieron a la silla Barcelona casi en un objeto escultural digno de galería de exposición. Su forma está basada en la sella curulis, un tipo de silla usada por los magistrados romanos.

Hoy en día esta obra clásica del diseño de mobiliario sigue siendo muy popular, y tanto la silla, como la otomana y la mesa auxiliar a juego siguen siendo fabricados, bajo la licencia comprada por Knoll a Mies, en 1953. Aunque hay imitaciones más económicas, las sillas originales llevan la firma de van der Rohe y el logotipo de Knoll impresos en el cuadro. Knoll destina una parte de la venta de sus objetos fabricados con diseño de Mies al Museo de Arte Moderno en Alemania. Las imitaciones tampoco pueden llevar el nombre "Barcelona", al estar registrado por Knoll.


Se produce en dos configuraciones de acero diferentes y en varios tipos de cuero y colores diferentes. La versión de menor costo está construida en acero al carbono con un acabado cromado plateado. La versión más costosa está construida en acero inoxidable #304 genuino.


Pabellón Barcelona


El Pabellón alemán, diseñado por Ludwig Mies van der Rohe, era el pabellón de representación de Alemania para la Exposición internacional celebrada en Barcelona el año 1929. El pabellón quería simbolizar el carácter progresista y democrático de la nueva República de Weimar y su recuperación tras la Primera Guerra Mundial. Este es un edificio importante en la historia de la arquitectura moderna, ya que en él se plasman todas las ideas del entonces naciente Movimiento Moderno con más libertad que en otras obras, ya que esta construcción no tenía otra función que difundir estas nuevas ideas, así como el uso de nuevos materiales y técnicas en la construcción.

Dentro del recinto de la exposición internacional, el emplazamiento del pabellón de Alemania fue elegido por el propio arquitecto en un lugar un poco apartado, fuera del eje principal de la exposición donde se encontraban los grandes edificios que se construyeron para la ocasión. Además sorprende el modesto tamaño del pabellón, ya que es incluso más pequeño que una vivienda unifamiliar.

El edificio estaba construido sobre un podium cubierto de travertino, sobre el que además del edificio había dos estanques. El acceso se producía a través de una pequeña escalera tangencial al podium. La estructura poseía ocho pilares de acero con sección en forma de cruz que sostenían una cubierta plana. Completaban la obra unas paredes interiores, exentas de la estructura, hechas de grandes piezas de mármol, así como grandes cerramientos acristalados. La impresión total es la de un espacio lujoso creado mediante planos perpendiculares en las tres dimensiones. Complementaban la obra una escultura de Georg Kolbe: Der Morgen («La Mañana»), un escaso mobiliario formado por sillas, con un diseño del propio arquitecto llamado Silla Barcelona, (que son un hito importante en la historia del diseño de mobiliario del siglo XX), una cortina roja y una alfombra negra, que combinados con el color amarillento del mármol ónice de la pared, imitaban los colores de la bandera alemana.

El pabellón fue desmontado al finalizar la exposición, pero con el tiempo esta obra se convirtió en un referente clave para la historia de la arquitectura del siglo XX, así como para la trayectoria de Ludwig Mies van der Rohe. Por ese motivo en 1980, y a iniciativa de Oriol Bohigas se empezó a gestar desde la Delegación de Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona la idea de reconstruir el edificio en su emplazamiento original. Los trabajos empezaron en 1983 a cargo de los arquitectos Ignasi de Solà-Morales, Cristian Cirici y Fernando Ramos, y la reconstrucción, basada enteramente en el diseño original y con los mismos materiales se inauguró en 1986.

Chupa Chups

Mientras lees esto, más de 60000 personas están comiendo un Chupa Chups. La historia de este caramelo empezó en el año 1959, cuando el catalán Enric Bernat tuvo la brillante idea de ponerle un palito a un caramelo y comercializarlo. Muchas veces se ha dicho que esto no es un invento, ya que se le denegó la patente por estar ya registrada, pero fue la primera empresa que supo explotar la idea de comer un caramelo sin mancharte y que puedas llevártelo a la boca sin necsidad de tragarlo.

En un principio sólo se llamaban Chups pero fue la radio quien le dio el nombre completo gracias a una canción que decía:  Chupa un caramelo, chupa, chupa,... chupa Chups. Hoy en día este caramelo se vende en los cinco continentes, en 108 países y se fabrica en España, Francia, Reino Unido, Alemania, Rusia y China. En San Petersburgo se está construyendo una segunda fábrica de 10.000 m2 para dar abasto y en éxico una factoría capaz de producir más de 10.000 toneladas de estos caramelos, es decirm 700 millones de unidades al año. Se calcula que en la actualidad se han vendido 25.000 millones de Chupa Chups.

Al principio, el 90% de la producción se consumía en España y sólo el 10% restante era exportado. Hoy estos datos se han invertido, el 92% se fabrica o vende en el extranjero. Los países más "chupadictos" son Japón, Coreo, Alemania, España, EEUU y Rusia. 

Lo que muy poca gente sabe es que fue el propio Salvador Dalí, con la agencia publicitaria Izquierdo y Nogueras, el que dibujó el logotipo de Chupa Chups, con la característica nubecita que envuelve el nombre. Desde entonces este dibujo se ha convertido en un sello que ha ido desarrollándose, agregando nuevas texturas pero manteniendo siempre los colores llamativos.






Freitag.




Sus creadores son los hermanos Freitag, dos diseñadores gráficos suizos a los que les gusta ir a trabajar en bici. Viven en Zúrich, una ciudad donde llueve a menudo, y hace ya varios años se dieron cuenta de que sus bolsos se estropeaban constantemente al estar expuestos a estas condiciones meteorológicas. Decidieron diseñar una pieza resistente que pudieran utilizar a diario. Y se lo tomaron en serio; así crearon la firma que lleva su nombre de familia, Freitag.

 
Todos estos productos se fabrican con materiales industriales de segunda mano. Para el exterior del bolso se utiliza loneta de camión, lo que hace cada pieza única, no existen dos bolsos iguales. Las correas o asas (según el modelo) se hacen con cinturones de seguridad de automóviles, que incluso conservan la pieza regulable. Los bordes se rematan con neumáticos de bicicleta y el interior se forra con tela de airbag. Son bolsos todoterreno, casi irrompibles.


 


Cada bolsa Messenger se produce de la siguiente manera:

 
Hay que encontrar una lona de camión en buen estado y que sea también bonita, para eso trabajan en conjunto con empresas de transporte de toda Europa. Normalmente se usan lonas usadas que son difíciles de desechar, pero que para Freitag son materia prima. En cuanto en algún lugar se renueva una, Freitag compra la desechada. Cuanto más colorido sea, mejor.

Luego hay que recortar las lonas de los camiones. Un trabajo sucio, pesado y duro.
A continuación, se lavan las lonas en las lavadores de tamaño XXXL.
 
Lavadas y peinadas, se cortan a mano con cutter y con una plantilla transparente porque sus diseñadores tienen que elegir qué zona de la lona, qué estampado queda mejor para la confección del bolso.

 
Los recortes individuales se juntan, a veces se cambian de lugar y se cosen. Ya están listos para convertirse en un bolso Freitag.

Mandan las piezas a talleres textiles en Suiza, Francia, Portugal y Túnez para la confección de los bolsos. Estas empresas están especializadas en coser materiales robustos.

Para terminar, el producto vuelve al lugar de origen (a la empresa Freitag) para ser controlado, fotografiado (porque cada uno es distinto) y empaquetado. Y después se reparte mundialmente. 

Este es todo el trabajo que va incluido en cada bolso.