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2 de junio de 2010

Suspenso en Lengua española


Cada vez son más las faltas de ortografía que cometen los jóvenes a la hora de escribir y no sólo hay que hablar de la escritura, sino también en el lenguaje oral. Este problema se está convirtiendo en un obstáculo a la hora de acceder a un puesto de trabajo en los que la capacidad de expresión es algo imprescindible.

Pero ¿qué es lo que está ocurriendo para que cada vez se le preste menos atención a cómo nos expresamos, a esa falta de interés por las reglas ortográficas?
Las nuevas tecnologías.
Somos dependientes de ellas. Somos sus esclavos.
¿Quién no ha salido de casa alguna vez y se le ha olvidado el teléfono móvil y se ha sentido desnudo? Lo primero que hacemos al ir a algún sitio, y seamos sinceros, es mirar si tenemos tres cosas, tres cosas que no pueden faltar en ningún bolsillo, chaqueta o bolso: llaves, móvil y cartera.

Mucha gente dice que los culpables de esta epidemia son las nuevas tecnologías, pero no. Somos nosotros. Somos nosotros los que nos hemos hecho dependientes, adictos de esta "nueva forma de vida". Ya no se escriben cartas, se mandan e-mails. Cuando se queda con alguien ya no se llama a casa, se llama al móvil o se envía un SMS. Es triste pero cierto. Y como llevamos un ritmo de vida tan acelerado en el que queremos hacer mil cosas a la vez, se opta por acortar todo para que de esta manera se puedan hacer las cosas más rápido. Y en la escritura se puede ver reflejado este problema. En los mensajes se acortan palabras, en las conversaciones por los chats también y a la hora de escribir con lápiz y papel se cometen este tipo de faltas usando el lenguaje abreviado de los SMS ("xq" en vez de "porque"; "tb" en lugar de "también"...).

Desgraciadamente la falta de lectura hace que se comentan otras muchas como ("habeces" por "a veces"; "haber" por " a ver"...), desconocer el significado de palabras frecuentes ("elenco", "absentismo"...).

Cuando se comienza a usar el móvil o un chat se debería saber qué se escribe con b y qué con v pero que lo padres les den a sus hijos un móvil a una edad tan temprana como los 9 años es algo intolerable. Luego son ellos los primeros que se quejan a los profesores por las malas notas. No saben comprender textos sencillos, no saben escribir con coherencia, abundan vicios como dequeísmo, leísmo, loísmo y laísmo, uso erróneo de los sistemas de puntuación. Éstos son sólo algunos de los errores más frecuentes que se comenten a la hora de hablar y escribir.

Dicen que la primera medida urgente que hay que tomar es aumentar el número de horas lectivas de Lengua y Literatura en los cursos preuniversitarios.


Lo que realmente hay que hacer es incentivar más a la lectura y menos al uso de ordenadores, móviles, televisores etc.