Páginas

11 de diciembre de 2010

Jamie Cullum en San Sebastián

30 de noviembre de 2010


19.00 h. Kursaal. Los fanáticos de este genio tenían una cita con su ídolo. Cada uno ocupó su butaca. El espectáculo iba a comenzar pero durante la espera se podía ver una proyección en el telón. Aparecían imágenes de un piano destrozado, reventado y con algunas teclas volando por los aires. ¿os suena de algo? Efectivamente, se trataba de imágenes de su último trabajo The Pursuit. Pero esas imágenes no sólo hacían referencia al disco, si no que era un presagio de lo que iba a suceder durante las siguientes 2 horas.

En cuanto Cullum pisó el escenario el publicó irrumpió en aplausos y silbidos. Comenzaron a sonar las primeras notas de Get Your Way, canción que sirvió para que el cantante saltase por primera vez desde el piano. Continuó con Just One of Those Things, homenaje a Cole Porter. Siguieron temas como Love Ain't Gonna Let You Down, Twetysomething, canción que le catapultó a la fama en 2004. Aunque tenga treinta y dos años  interpreta sus temas con insolencia y desenfado.

Uno de los momentos más alucinantes de la noche llegó cuando fusionó All at Sea con If I Ruled the World, temas que interpretó añadiéndole algunos toques de electrónica. Minutos más larde llegó el famoso tema de Rihanna, Don't Stop the Music, en el demostró como una canción de lo más corriente se puede mejorar con beatbox. Con el primer sencillo de su último trabajo, I'm All Over It tuvo algún que otro problema con el falsete, pero lo solucionó rápido y con mucho humor.
No podían faltar canciones como Next Year Baby, In the Bleak Mid-Winter, sorprendió con Tiny Dancer de Elton John, These Are The Days y una joyita de Radiohead, High & Dry en la que Jamie adoptó el rol de director y así dirigir al público en tres coros.

Jamie y los suyos bajaron a mezclarse con la gente para tocar Caravan en jam session. Fue uno de los momentos más mágicos de la noche.

Para poner un broche de platino, que no de oro, terminó con la fabulosa Mixtape. Si no se había metido ya al público en el bolsillo, que dudo mucho que no fuese así, lo hizo cuando convirtió un auditorio en una discoteca. Más de 1500 personas se levantaron de sus asientos para bailar, cantar y aplaudir a más no poder.

El y su banda se fueron y como nos dejaron con ganas de más, no dudamos ni un segundo en comenzar a corear beste bat (otra más en euskera) a lo que aparecieron para ofrecernos dos únicos bises: una inmejorable cover de Jimi Hendrix Wind Cries Mary y Gran Torino; tema principal de la película de Clint Eastwood.

Lo único que puedo añadir es que fue un show SO-BER-BIO





2 comentarios:

  1. me alegro que te lo pasaras genial :)
    supongo que en cuanto puedas toacar ir a otro concierto suyo, no ;)

    ya iremos a muchos conciertillos juntos cuando vivamos juntos en bcn :)
    de momento me estoy informando para ir a ver al mag lari en enero que seguro que estaria guay tambien :)

    hasta pronto preciosa! <3

    ResponderEliminar